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Banco.ar PDF Imprimir E-mail

El Gobierno nacional y los bancos que operan en el país comenzaron a trabajar esta semana en la creación de un dominio de Internet específico para las actividades bancarias en la Argentina, con el objetivo de reducir los casos de estafas virtuales, conocidas en inglés como “phishing”.
Según explicó una fuente que participa en las negociaciones entre la Cancillería, el área del Poder Ejecutivo encargado de administrar los dominios en la red, y los bancos, el nuevo registro se llamaría “banco.ar”.

La idea es replicar la experiencia que comenzó hace casi un año con la actividad turística, con el dominio “.tur.ar”. En ese caso, se trató de una iniciativa de la Secretaría de Turismo y de la Cancillería.

A ese registro pueden acceder todas las agencias de viajes habilitadas por el organismo de turismo. El objetivo en ese caso fue proteger los derechos de los turistas, que podrán estar seguros que están contratando por Internet a una agencia habilitada si la página web pertenece al dominio .tur.ar.

Con respecto a los bancos, se buscará ofrecer una mayor transparencia en la actividad de los usuarios de “home banking” por Internet, y en especial poner un obstáculo a los delincuentes que arman y difunden estafas virtuales.

El dominio .tur.ar es administrado por NIC Argentina, organismo dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Esta misma repartición participa en las negociaciones con los bancos. La fuente consultada no precisó cuándo estará vigente el “banco.ar”, aunque resaltó la buena predisposición de todas las partes involucradas en las conversaciones.

Ofensiva delictiva
El “phishing” es la capacidad de duplicar una página web para hacer creer al visitante que se encuentra en el sitio web original, en lugar del falso. Normalmente, se utiliza con fines delictivos enviando “spam” e invitando acceder a la página señuelo. El objetivo del engaño es adquirir información confidencial del usuario como contraseñas, tarjetas de crédito o datos financieros y bancarios.

El usuario recibe así correos electrónicos que, aparentando provenir de fuentes fiables (por ejemplo, entidades bancarias), intentan obtener datos confidenciales del usuario. Para ello, suelen incluir un enlace que, al ser pulsado, lleva a páginas web falsificadas.

De esta manera, el usuario, creyendo estar en un sitio de toda confianza, introduce la información solicitada que, en realidad, va a parar a manos del estafador.

Desde el portal especializado Segu-Info señalaron que “existe un amplio abanico de software y aplicaciones de toda índole que quedan clasificados dentro de la categoría de robo de información personal o financiera, algunas de ellas realmente complejas, como el uso de una ventana Javascript flotante sobre la barra de direcciones del navegador con el fin de confundir al usuario”. Algunas de las características más comunes que presentan este tipo de mensajes de correo electrónico son, según Segu-Info:

•Uso de nombres de compañías ya existentes. En lugar de crear desde cero el sitio web de una compañía ficticia, los emisores de correos con intenciones fraudulentas adoptan la imagen corporativa y funcionalidad del sitio de web de una compañía existente, con el fin de confundir aún más al receptor del mensaje.


•Utilizar el nombre de un empleado real como remitente del correo falso. De esta manera, si el receptor intenta confirmar la veracidad del correo llamando a la compañía, desde ésta le podrán confirmar que la persona que dice hablar en nombre de la empresa trabaja en la misma.


•Direcciones web con la apariencia correcta. El correo fraudulento suele conducir al usuario hacia sitios web que replican el aspecto de la empresa que está siendo utilizada para robar la información. En realidad, tanto los contenidos como la dirección web (URL) son falsos y se limitan a imitar a los reales. Incluso la información legal y otros enlaces no vitales pueden redirigir al confiado usuario a la página web real.


•Factor miedo. “La ventana de oportunidad de los defraudadores es muy breve, ya que una vez se informa a la compañía de que sus clientes están siendo objeto de este tipo de prácticas, el servidor que aloja al sitio web fraudulento y sirve para la recogida de información se cierra en el intervalo de unos pocos días. Por lo tanto, es fundamental para el defraudador el conseguir una respuesta inmediata por parte del usuario. En muchos casos, el mejor incentivo es amenazar con una pérdida, ya sea económica o de la propia cuenta existente, si no se siguen las instrucciones indicadas en el correo recibido, y que usualmente están relacionadas con nuevas medidas de seguridad recomendadas por la entidad”.

 

 

 


 

 

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