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Una nueva investigación señala que si queremos ayudar a los niños a desarrollar las habilidades del habla y del lenguaje, escuchar lo que tienen que decir es tan importante como hablarles.
Tiene mucho sentido, sin duda, igual que podríamos decir entre adultos: el efecto de una conversación bidireccional es mucho mayor, evidentemente, que el efecto de una conversación unidireccional.


Así que lo que más importa es la interacción. Y, como hemos visto, también el modo en que les hablamos influye en sus habililidades sociales. Los resultados del estudio aparecen en la edición de julio de la revista “Pediatrics”.
En cuanto a la influencia de la televisión en el desarrollo del lenguaje, los investigadores encontraron que ver televisión no tenía mucho efecto, positivo ni negativo, siempre y cuando no reemplazara las conversaciones entre un adulto y un niño, algo que parece difícil. Hace unas semanas vimos que según un estudio la televisión puede perjudicar el desarrollo del habla, aunque también hemos visto ventajas en este medio de comunicación.
En el estudio de la Universidad de California en Los Ángeles participaron 275 familias cuyos hijos tenían entre dos y 48 meses de edad. Mientras más hablaba e interactuaba un niño con un adulto, mejor idea tenían los padres del progreso del niño, y además es habitual que los padres ofrezcan retroalimentación y corrijan errores. También adaptamos nuestro lenguaje para la comprensión de los niños.
Es sencillo, los padres solemos hacerlo bastante a menudo aun con los bebés más pequeños: “Te voy a poner la crema”, “Qué camiseta más bonita”, “Vamos a ver a los abuelos”... y habremos de tener en cuenta que, cuando empiecen a contestarnos, aun en su lenguaje primigenio, debemos seguir la conversación.
 

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